"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Viejas lágrimas de una chica que no puedo olvidar.

Hubo días en los que mi yo autodestructivo, mi yo indiferente, mi yo apático era el único que parecía existir. Esos días los deje atrás. Esos días los recuerdo pues me niego a repetirlos. Esos días... fueron tan complicados que cada vez que veo resquicios de ese yo intento erradicarlo, intento aplacarlo. Sin embargo es difícil ya que jamás podre hacer que desaparezca, no totalmente, ella soy yo, ella no puede ser borrada. Así que tengo en mi una pequeña ascua suya que permanece, débil y casi fría, pero los días complicados una chispa la enciende, una débil chispa hace que crezca. Ella soy yo. Ella no debe ser olvidada. Ella ella.... ella me destruye desde dentro, me susurra palabras que odio, me da ojos tristes y pensamientos dolorosos, ella hace que la destrucción que deje atrás quiera aparecer de nuevo. Ella... ella me condena a una cárcel de la que no se escapar. Hubo días en los que ella existió. Hay días en los que lo sigue haciendo ¿como callarla? ¿como apagarla? a veces no sé, a veces ella me tapa los ojos a la verdad, a veces... solo debo esperar que se calme y otras solo puedo llorar y así liberar su dolor. El problema es que hace mucho que deje de ser una de esas chicas que lloran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com