"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 21 de enero de 2016

La mujer que ama a los dragones y odia a las princesas

Julia era la niña de los lacitos de colores y los vestidos cursis, era la niña llorona con juguetes de princesas. Esa era Julia la niña. Ella creció. Ella sufrió. Ella fue destruida por el mundo que la rodeada. Sus lazos arrancados, sus vestidos quemados, sus lágrimas extintas y sus princesas secuestradas por un dragón. Ahora es la mujer de la máscara invisible y las botas de cuero, es la mujer fría con tinta en la piel. Es la mujer que ama a los dragones y odia a las princesas. Es la mujer que sonríe a los incendios pues los conoce bien. Es la mujer.... que sueña con llorar sin sentirse culpable.
Es una mujer con una niña escondida. Es una niña con disfraz de mujer. 

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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