"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 15 de marzo de 2016

Agua fría y huellas borradas.

girl, cigarette, and grunge image
Me dijeron que vivía en yupilandia y que debía volver al mundo real.
Egoísta, apática, fría, distante... lo he oído todo.
Así que decidí "volver" parcialmente a la realidad, deje la punta de los pies tocando las aguas de las lagunas que construí.
Cambié. Más o menos. Cambié.
No fue suficiente. Nunca lo es... ¿verdad? Así que... volví a mi mundo de pleno, poco a poco me sumerjo del todo en las aguas.
Las palabras del mundo dicen una cosa, pero los actos, que cuentan, exigen y demandan otra. Quieren a la fría y distante, quieren el tempano que puede soportarlo todo. Quieren ojos secos.
Después cuando pasen las tormentas pedirán otra cosa y reprocharán en lo que me convertí. Si el mundo hace que no sienta nada, si huyo a mi mundo... si no se salir o ya no quiero hacerlo, no reprochéis. No tenéis ese derecho.

4 comentarios:

  1. Debes ser lo que quieras ser. Siempre fiel a ti misma. Sea como sea siempre habrá alguien que ame el témpano, y alguien que ame tu yupilandia.

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  2. Me he enamorado de este texto! me encanta como escribes :)
    Coincido con I-I-XV, siempre se debe ser fiel a uno mismo.

    Un fuerte abrazo preciosa.

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  3. Este texto me encanta. Simplemente me encanta!

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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