"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 12 de marzo de 2016

La paz del sabor de una dulce dulce adicción.

Es sábado por la mañana. El sol brilla y te hace abrir los ojos con dolor, notas el frío colarse por esa rendija que no termina de cerrar... te acurrucas entre la capa de 3 mantas que te envuelven y te conviertes en un bollito caliente que solo quiere quedarse perpetuamente encerrado en su tumba de calor. Entras en un estado de somnolencia y sueño inconcluso. Hay un pajarito rebelde que se digna a cantar antes que los demás. Te regodeas en tu momento de paz, durará poco así que te aferras a él con uñas y dientes hasta que suena el taladro, literal, de algún vecino que se dedica a las manualidades matutinas.
Es hora de despertar... te conviertes en un gato estirando cada músculo y hueso posible. Andas como un zombie hasta la fuente de líquido mágico que te despertará. Un botón. Ya empieza a oler a paraíso. Te sientas en la encimera y preparas e desayuno más delicioso que has probado en la semana. Agarras tu taza de café y te deleitas "este debe ser el sabor y olor del hogar ¿no?". Comes. Bebes. Disfrutas de eso que no has podido los otros cinco agotadores días de la semana. Disfrútalo. La realidad del día llegará después, el trabajo, la responsabilidad y la pesadez llegará. Por lo que te achuchas a tu taza de Stitch en el sofá y acaricias al tierno gato que te quiere como si fueras un dios. Después llegará la realidad ¿no? por lo que ahora solo debes deleitarte con el momento de paz.

6 comentarios:

  1. Y disfruto de la mañana y de una taza de café y de la paz del momento leyendo tu texto.

    Un beso.

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  2. Yo soy ese bollito caliente... :)
    He tenido problemas con la entrada que publiqué, no es que haya borrado tu hermoso comentario es que la entrada desapareció sin dejar rastro ni en borradores estaba... no sé qué paso pero ya la he publicado de nuevo, aunque perdí los comentarios.

    Un abrazo preciosa, me alegra mucho leerte.

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  3. Ojala todas las mañanas así, a mi me despiertan a las ocho de la mañana y no tengo clase hasta las cuatro de la tarde...
    jajajajja bonita entrada, me ha encantado.
    Un besito!

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    1. Sacrilegio! Nadie debería despertar un sábado antes de las 9 jajaja
      Un beso enorme!!

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  4. Leerte es como abrirle la puerta a la primavera.
    Besos.

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    1. Ojalá el tiempo loco te oiga y pueda sacar las gafas de sol.
      Un beso enorme, la niña perdida

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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