"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 22 de marzo de 2016

Pobres almas en desgracia...

Las almas desgraciadas, los perdidos, los condenados, aquellos que parece que pasamos de depresión en depresión como en un jodido juego de la oca... tenemos un problema. Bueno, tenemos muchos. Pero uno de ellos, el más fastidioso, el más maldito de todos es que la costumbre de nuestra desgracia, la adicción a la oscuridad, la insensibilidad en que nos hemos convertido a veces nos impide sentir eso que el resto del mundo se atreve a llamar "felicidad".
Tú sabes que estas ahí, tocándola con la punta de los dedos, mojándote un poco los pies, escuchando el sonido de la risa y oliendo la fragancia a galletas (así debe oler la felicidad ¿no?), pero cuando quieres agarrarla, cuando vas a meterte de lleno en el agua o vas a cogerlo y estrujarlo entre tus manos está esa pequeña vocecita en tu interior que ni si quiera oyes impidiéndotelo.
Así que mis pobres almas en desgracia, mis queridos amigos con problemas emocionales y la estabilidad mental de un pez, no soy Úrsula sino una niña perdida que intenta ser feliz, he aquí mi consejo"qué le den a la vocecita silenciosa".
broken, aski memnu, and cry image

3 comentarios:

  1. TE comprendo totalmente, la despresión es una jodida mierda, y yo como tú, voy pasando cada dos por tres por ella. Te diría que espero que estés mejor y encontrés felicidad y blablabla pero yo también estoy allí y sé lo mierda que es.
    Besos. ~A.

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  2. Ya está. Me has hecho sonreír. Te aplaudo. :)

    Un fuerte abrazo.

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  3. Que le den, que le den, estoy contigo!

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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