"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 26 de abril de 2016

Palabras de un amigo que no conozco.

La gente tiene mantras personales que se repite en los momentos difíciles, creo que yo también los tengo... esas pequeñas palabras que te repites cuando estas a punto de caer completamente, o quizás una imagen que visualizas en tu cerebro con luz y detalle. Sin embargo hay veces que eso no funciona, que da igual lo mucho que te lo repitas, lo mucho que chutes tu cerebro de endorfinas con carreras matutinas con la música a tope, con spinning con el chunda chunda rebotandote en el cuerpo, o esas veces que las palabras simplemente se niegan a aparecer... para esos momentos tengo un vicio extraño y relajante más terapéutico que once horas de caros psicólogos, leer. Simple ¿no? puede ser un libro de cuatrocientas, mil o de cincuenta páginas, un manga, un comic o ver tropecientas ilustraciones de ciertos artistas. Sin embargo hay algo que es más mantra que mi mantra, las palabras ajenas de aquellos que una vez hicieron que mi tonto corazón se moviera, da igual si es risa, tristeza, enfado o calma... ciertas palabras de ciertas personas muy bien unidas suelen hacer que el caos de mi mente se apacigüe.
book, fiction, and reality image

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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