"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

viernes, 8 de abril de 2016

Un dolor adictivo, de esos que te hacen sentir vivo.

love, couple, and i origins image
Él la quiso de esa forma que duele. Esa forma digna de una página en las grandes historias de amor del mundo pues... ¿quien quiere así? todos querríamos que alguien lo hiciera ¿no? Así que ahí está él... jodido, destruido... sin saber que cojones hacer. ¿Querer? Ese dichoso verbo no significa nada para él, esa palabra no puede expresar el dolor incesante de su pecho, esa... falta de aire a cada instante, esa forma de sentir que cada partícula de su cuerpo esta siendo consumida por algo que no entiende, como su mente ya no es suya, como su corazón parece ir por otro camino del que él intenta enseñarle. Esta jodido. Totalmente jodido... pues cree que lo imposible es posible. ¿Por qué? porque nunca en su vida nadie le hizo sentir así, nunca nadie le hizo querer morir y vivir tanto, nunca nadie fue capaz de hacerle tanto daño con solo una palabra y jamás fue capaz de sentir que su cuerpo quemaba de esa forma. Estaba jodido. Nunca sería capaz de sentir eso de nuevo, como podría...

2 comentarios:

  1. Los amores que duelen, son los mejores, qué putada, pero es así.
    Me ha encantado el texto.

    Besos.

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  2. Los amores que duelen son los que parece que mas sientes.
    Curioso todo
    Saludos

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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