"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 31 de mayo de 2016

Hola amigo

girl, black and white, and long hair image
Hola amigo.
Mi nombre ya lo conoces, mi mente la has oído desvariar cientos de veces, me has dejado desahogarme cuando ni siquiera sabía que lo necesitaba, ahora vuelvo a ti pues me siento perdida otra vez... hacía mucho que no lloraba de la forma que he llorado, creo que habían pasado años... pero en aquel momento fue como si todo el dolor acumulado saliera, llore durante horas (no exagero), solloce, grite y suplique como una niña pequeña, como la niña perdida que jamás dejaré de ser. Acabe tirada en el suelo agotada, derrotada con los ojos rojos e hinchados, la cara ardiendo, la garganta seca y rasposa y un vacío en el pecho. Al final no podía llorar más. Después de la necesaria soledad, después de romperme hasta los cimientos.... al final solo quería que apareciera alguien me sujetase mientras intentaba no terminar de romperme. Acabe sola. Acabe secándome las lágrimas y respirando tres veces. Acabe con una llamada de teléfono de una gran persona preocupada y unos mensajes animados de otra adorable que hicieron que volviera a tocar tierra. Hicieron que el suelo dejara de temblar y la vista emborronarse. Hicieron que pudiera respirar. 
Amigo, la clave es respirar... da igual si son grandes o pequeñas. Mientras respires, sigues. Ando aquí pidiéndote que escuches lo que me da miedo repetir. Estoy aquí esperando que quizás lo entiendas y quizás tú sepas respirar... y si no, al menos lo intentes ¿vale? 
Amigo ¿estás ahí verdad? de verdad que lo espero, no sé si sería capaz de aguantar seguir perdiendo.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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