"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 1 de mayo de 2016

La mujer de la canción.

Conocí a una mujer de ojos verdes y pelo de diosa nórdica, se reía como un búho de películas y me protegía de todo con sus enormes brazos. Era alta como una valkiria y más fiera que cualquier rey. Solía irse a surcar los mares.... pero siempre volvía, siempre volvía con su sonrisa, grandes brazos y ojos chispeantes.
Conocí a esa mujer digna de la canción de un bardo hace tiempo atrás.
Hoy siguen los ojos, pero algo apagados, hoy sigue su sonrisa pero más vacía, hoy sigue la melena pero más fina. Hoy los grandes brazos protectores suelen ser los míos. Conocí a esa mujer a la que ame más que a nada, a la que aún sigo amando.... es inevitable.
Hoy la miro con cariño y tristeza, hoy de la diosa quedan resquicios, queda la risa del búho. Por lo que aún me aferro a ello, aún me queda la esperanza de que en algún lugar de esa mente destrozada, del caos y del miedo, que detrás del velo de oscuridad que hoy la tiñe este ella. Mi madre. Lo sé. Los días que la veo, que la escucho reír, que la escucho canturrear, que huelo su comida que adoro casi tanto como a ella o que la noto darme el beso de buenas noches doy gracias a cada dios en el que alguna vez creí.
Conozco a una mujer tan bella como afrodita, tan frágil como el cristal y tan buena como cualquier mártir. Esa mujer es digna de canciones de bardos, de historias en las páginas más antiguas y una foto con miles de likes en instagram.
PD: Solo tengo que decir, te quiero mamá. Espero que vosotros también lo hagáis y sino vayáis corriendo a ello.
Un beso enorme, la niña perdida.

1 comentario:

  1. Qué bonito...Las madres se deben atesorar. Besos. ~A.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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