"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 14 de junio de 2016

La voz que condena a mi reflejo.

Mi cabeza es de esas que ve un problema más grande del que el mundo ve. Esas que ve un problema donde no lo hay. Soy de esa gente que de una forma u otra acaba haciéndose daño, no tiene porque ser físico pero... lo hago. Hace años escuchaba una voz en el mundo que decía que me sobraban kilos, uno, dos... quince... cada voz decía una cosa. Al final solo podía escuchar una, la de mi cabeza, rebotando, gruñiendome, gritándome "para", susurrándome el horror que era mi cuerpo cada vez que me miraba al espejo, cada vez que los vaqueros me quedaban algo apretados o que la camiseta parecía haber encogido en la lavadora. Deje de mirarme al espejo, deje de comprarme ropa, deje de mirar quien era. Erradique el problema, en mi época oscura, la oscura de verdad, la estúpida...hice eso... cosas estúpidas, no sirvió. No sirvió porque no había un problema real. Jamás las hagas! No son la solución, no, no hay un problema real, y mi "solución" solo lo empeoró todo. Pero después encontré unas viejas zapatillas en el armario, con ellas conseguí que el mundo y la voz callaran. No hay nada más sano que el chute de endorfinas y tus músculos calientes de tanto correr. No llegue a ser el palo que soñaba ser, no llegue a ser eso que sale en internet o televisión, pero te juro que jamás me había sentido tan bien. No había nada malo, el problema solo estaba en mi cabeza, estoy jodida ¿recuerdas? Por lo que solo necesite un poco de tonificación mental para arreglarlo. Sin embargo hace tiempo las tengo abandonadas y las voces vuelven cuando veo mi reflejo, cuando los vaqueros aprietan más de lo debido... miro  a mis viejas amigas, esas que una vez me ayudaron, y espero que lo vuelvan a hacer...
PD: esta no es una entrada para que la gente se sienta mal con su cuerpo. NO. Es lo contrario, es para que aquellas que quizás no esten comodas sepan que pues eso... no están solas ¿no? quizás encuentren consuelo en saber que alguien las entiende. Y quizás es mi forma de desahogarme (shh). Sin embargo esas zapatillas son mi forma de sentirme mejor, pero siempre, siempre de forma sana. Jamás tendre una talla 32, no la quiero, jamás llegare ni siquiera a una 36 jajaja pero vamos que lo único que yo quiero es sentirme cómoda. Pero enserio, sana, siempre sano porque tu cuerpo es lo más valioso que tienes. Si tienes un par de kilos de más o un par de kilos de menos pero tu cuerpo está perfectamente sano (lo recalco tanto porque es jodidamente improtante) está bien. Estas bien.
Un beso enorme, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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