"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 6 de julio de 2016

El mar que ahoga mi mente.

Lo he dicho cientos de veces y empiezo a ser repetitiva. Quizás mis palabras ayuden a alguien, o quizás solo sea yo intentando arreglarme con parches de palabras. Es lo que mejor funciona para mi, las palabras. La mente se turba, no ves, no entiendes que sientes porque es demasiado, la tristeza te nubla el juicio, te agua los ojos y hace hiperventilar. Solo ves en un color, da igual cual, pero solo es uno cambiando rápidamente en tu mente como en un ataque epiléptico, no tienes control alguno, solo puedes intentar no ahogarte. Mis ataques de pánico, mis depresiones, mis "mi mente esta jodida hasta el punto del no retorno" son como eso... como estar nadando a mar abierto´y darte cuenta que estas demasiado lejos de la orilla, intentas tocar el suelo y te das cuenta que puedes ahogarte. Las opciones son el pánico o la calma, con el pánico, contigo haciendo movimientos bruscos solo consigues atraer a las bestias del mar y cansarte demasiado para volver a la orilla, para seguir nadando, para incluso respirar, te ahogas. Sin embargo la clave es la calma en el miedo, la tranquilidad que enmascara el miedo te salva, te hace poder nadar, te hace sobrevivir. Me aferró a ello cuando lloro, cuando me ahogo y cuando no puedo respirar, cuando el ataque epiléptico de sentimientos de mierda invade mi mente pretendiendo que me ahogue. Lo hago, me sumerjo durante segundos, minutos, a veces horas e incluso días... pero hay un instante de lucidez en el que recupero la calma, lo busco como el que intenta mantenerse a flote. ¿Tiene sentido? Espero que sí.

2 comentarios:

  1. Claro que tiene sentido!
    Y la imagen le queda perfecta!

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    1. Muchas gracias!
      PD: gracias por el cumplido, me costo elegirme por una jaja

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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