"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 10 de julio de 2016

Si paso la línea caigo, no quiero caer

Estás al borde del desastre, pides ayuda, escasa... pero es más de lo que sueles hacer. Es demasiado casi. Sin embargo sabes que estas ahí, al borde del puto abismo, y aún así a pesar de que tus gritos y susurros la ayuda no aparece. Solo te queda aguantar en la línea, evitar caer e intentar ordenarte mientras tanto. Caer no es una opción, aún si debes aferrarte con las uñas, los dientes o la última pizca de ser que te quede... no caerás. ¿Me oyes? No vas a pasar esa línea. No otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com