"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 26 de julio de 2016

Una extraña adicción.


Tengo una adicción por las historias de amor... creo en él, pero no para mi. No sé si soy capaz de sentirlo, capaz de ser correspondida....
hoy me he terminado de dar cuenta de mi adicción a las historias de amor, da igual tristes o felices (las prefiero dramáticas pero con final feliz) y no he podido evitar preguntarme el por qué de mi adicción. Y creo que la respuesta radica en que el ser una persona incapaz de sentir casi nada permitirse sentir algo adoro sentir a través de historias ajenas.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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