"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 13 de agosto de 2016

Decisiones y otra serie de catastróficas (des)dichas.

couple, love, and kiss image
Decisiones, compromiso, relación, acuerdo.... deber... para mi todo suena igual... ataduras, restricción, limitación.... demasiado.
Antes era fácil, era tan simple como evitarlo ¿no? solo debía evitar cualquier cosa que me proporcionase cualquiera de estas sensaciones y sería libre. Libre. Sin embargo esa es la palabra es la que termina condenándome más que cualquier otra. El deseo de libertad, el ansia de independencia y falta de ataduras acaba convirtiéndome en una esclava de "ser libre" limitándome otras cosas.
El problema, el cual me cuesta entender... más bien aceptar, es que no puedes tenerlo todo en esta vida, no al menos si implica a más gente, porque en ese momento amigo mío entran sus deseos, sus sentimientos, sus decisiones, todo aquello sobre lo cual tu no tienes ninguna influencia más que la aceptación o negación. Ahí radica mi problema. Ahí radica mi situación.
Es una elección ¿como siempre no? el problema es que esta vez no solo me implica a mi, esta vez estoy jodida. Esta vez estoy perdida ante el miedo y el desconocimiento.
Pero eso no siempre es malo ¿no? debo recordarlo.... a veces los mejores momentos vienen precedidos de un autentico pánico.
Estoy al borde del ataque de pánico. Desesperada por la respuesta correcta.... la cuestión ¿hay respuesta correcta?

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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