"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Ese momento en el que el comportamiento irracional es normal.

Lloras, ríes, te enfadas, cantas, bailas y después solo quieres ver películas tristes abrazada a una manta ¿te suena? seguro que sí.
El proceso es este: te levantas y sientes que bueno tu mente esta en una ecatombe a punto del apocalipsis, no entiendes por qué.
Quieres llorar, quieres reír, te duele el estómago, la cabeza. Te ves divina, te ves gorda a los cuatro segundos siguientes y vuelves a querer llorar. El cielo parece demasiado brillante y la gente demasiado todo mientras tu estas... ¿apagada? quizás solo hinchada y cansada.
Tu madre te había dicho eso de: "serás mujer", la gente te aplaudió y tu flipaste sin entenderlo. Sigues sin hacerlo. La belleza de ser mujer lo llaman... llamadme loca pero por mi que se lo queden eh.
Así el mundo se convirtió en algo distinto. Ahora en los días venideros te gastas dinero que no quieres en cosas que de verdad necesitas, te preocupabas por que puedes y que no puedes ponerte, te entran ataques de estrés ante más de dos días tardíos de tu enemigo, o maldices cada célula de tu cuerpo al mirar en el calendario tus vacaciones (sabes de lo que hablo). Las hormonas viven en montaña rusa desde el querer ser abrazada, besada y .... a ni siquiera ser tocada por un palo por alguien por el que sientes un mínimo de atracción.
"Mala hostia, cabreo, bipolar, irascible" te lo han dicho todo a estas alturas mientras tú les miras con cara de asco y sigues. Ellos, porque sí son ellos, se toman todo esto a escusas... a "debilidad". Más de una vez habrás dicho lo de "querría verte yo así" mientras sientes tu cuerpo pegarte desde dentro como si nada (dejo esto para tema de debate para otro día).
Por qué si, bienvenida a ser mujer. Es preciosamente jodido, así que si te duele el estómago coge el agua caliente amiga porque el viaje será movidito.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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