"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 4 de septiembre de 2016

La aterradora realidad de un pezón, sí, he dicho pezón.

La delgada línea que existe en este mundo entre lo sugerente, lo sexual y lo vulgar es prácticamente inexistente.
Hoy por hoy si me gusta ponerme unos pantalones demasiado cortos soy una guarra, no es que tenga calor; si llevo un escote demasiado pronunciado voy provocando, no es que quiera sentirme atractiva; si no quiero ponerme sujetador soy una desvergonzada, no es porque sea malditamente incomodo. En realidad da igual que justificación utilice, da igual que diga... la sociedad así lo dice, hombres y mujeres. Todos. Miran. Critican. Opinan y murmuran diciendo qué debemos vestir y como.
Entiendo la diferencia entre lo vulgar e irrespetuoso, no hablo de ir a un colegio enseñando un cachete de las nalgas, no hablo de ir a un funeral con las tetas al aire o de entrar a una iglesia, templo, o sinagoga (no importa la religión) con los hombros y el estómago descubiertos. Lo entiendo. Es simple educación. No lo hace una mujer, al igual que no lo hace un hombre. Eso lo entiendo.
Lo que no comprendo, lo que no me entra en la cabeza es por qué me educan temiendo ponerme un escote que enseñe algo-demasiado de pecho. Por qué si paso delante de un grupo de hombres con una falda y la tripa al descubierto me encojo e intento tapar. Por qué al salir de noche tengo que vestirme pensando que volveré sola a casa y que mi atuendo puede ser peligroso. ¡¿Qué mi ropa es peligrosa?! Ese pensamiento sí que debería ser una locura fuera de lugar.
Lo que no entiendo es por qué me educan a mi a pensar de esta forma, por qué el mundo hace que yo piense pensemos de esta forma.... en lugar de que un hombre me vea y no pueda aguantarse sus putos "impulsos" (no meto a todos en esta categoría no os equivoquéis, pero los tíos que no se hayan pasado mirando a una chica y la hayan hecho sentir un poco incomoda aún sin querer... son pocos).
Por qué me dicen que debo ponerme un sujetador desde el momento que me salen los pechos, una cosa incomoda, que hace que me duela la espalda, que me apriete todo y que encima se ve fatal con ciertas prendas de ropa.... por qué tengo que ir incomoda porque no enseñan a la gente a apreciar un pezón a través de la ropa igual que a un biceps marcado. No, en lugar de eso le temen a los pezones, son tabú, aterran y ponen cachondo o incomoda a la gente... manda narices, como si no todos los tuviéramos. Si a mi me pone el culo de un tío, el escote de una chica o la sonrisa brillante de la persona que se sienta delante de mi en la biblio no me lanzó sobre ella como un puma o la miro de forma lasciva, sonreiré e igual le digo a mi amiga por el whats app lo bueno que está el chico esta mientras me pongo nerviosa. Y ya. Lo normal vamos... Por lo que si no quiero ponerme un sujetador no me lo tengo que poner, si quiero lo hago, si quiero un bralett de estos monísimos pues también. Si quiero llevar unos shorts que enseñan media nalga o un vestido maxi que no enseña casi cuerpo lo hago. No debería tener ninguna restricción (casi ninguna, ya hemos comentado lo de "el momento y lugar").
Digo esto porque estoy cansada, estoy cansada del dolor de espalda, de las miradas al salir de casa como si mi ropa fuera inapropiada con cuarenta jodidos grados a la sombra (hablo de hombres, mujeres, señoras y señores, lo abarco todo aquí). Digo esto porque no entiendo que clase de mundo estamos construyendo en que la restricción empieza por nuestros cuerpos y termina por nuestras palabras (este tema lo debato otro día). Mi cuerpo es sensual de por sí, ¿por qué digo esto? porque tengo culo y tetas. ¡Ofensa! no te atrevas a enseñarlo... ¿pues sabéis que?... que me cansé...
PD: esta es mi opinión, solo quería expresarla, compartirla y entretener a la par que informar de una opinión que puede ser igual o distinta a la tuya. 
También aclarar que la la foto es de internet (una chica guapa y supersexi encontrada en tumblr)
Un beso enorme, la niña perdida.

2 comentarios:

  1. Comparto tu opinión, el mundo está loco, y es de esa locura que no gusta y hace vomitar.

    Un fuerte abrazo.

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    Respuestas
    1. Por eso lo mejor es mandarlos a todos un poco a la mierda a veces.
      Muchas gracias, un beso enorme y mil más.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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