"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 6 de septiembre de 2016

Queridas bestias

Hola queridos, hacía un tiempo que no hablábamos ¿no? habíamos tenido que ponernos de acuerdo para arreglar ciertas cosas. Agradezco la tregua. Pero ahora... ¿qué hacemos? esta vez no puedo callaros, sé que no debo, porqué tengo que recordar que sois parte de mi... sé que a veces lo que algunos decís tiene sentido... 
¿Tenéis miedo verdad? yo también, quizás por eso me refugio en vosotros. O quizás solo este huyendo otra vez. Sea lo que sea no soy capaz de encontrar la solución por ahora. Igual podéis ayudarme... quizás esta conversación sea una idea magnífica o un terrible terrible error.

PD: está imagen de la pelirosa y mis demonios me ha recordado esa historia que tanto amaba y deje de escribir debido a... mi necesidad de no dejar terminadas ciertas cosas supongo (problemas para otro día), todo ello unido a mi gran bloqueo. La adoraba así que quiero retomarla. 
Un beso enorme, la niña p

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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