"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

domingo, 30 de octubre de 2016

Estoy asustada

Solía ser una niña que se aterraba de todo, arañas, payasos, serpientes, gente, oscuridad, ruidos, futuro, todo aquello que se te pase por la cabeza me hacía querer correr y esconderme tras las piernas de mi mamá.
Con el tiempo el miedo paso... paso y paso dejando solo indiferencia por el mundo. Había vivido cosas más terroríficas que cualquier susto, había tenido y sentido cosas más tenebrosas que cualquier monstruo. A lo único a lo que tenía miedo, a lo único que se suponía que tenía miedo era a mi misma. Mi mente... era es un horrible agujero del que no puedo escapar... nunca.
Sin embargo apareció algo que me aterraba casi más. Mi mente, mis pequeños diablos, mis monstruos son seres conocidos a los que incluso he llegado a tener cariño a veces, los puedo controlar, los puedo encerrar y los puedo intentar amar. ¿Esto? Esta cosa nueva es desconocida, es demasiado, es inverosímil para la persona que soy, yo no siento, no padezco, solo soy hielo ¿no? Parece ser que no, porque ahora sonrío y lloro, sueño y despierto (algo cursi, lo sé) con y por una persona. No es el centro de mi mundo no te equivoques, ni mucho menos. Pero si debo reconocer su importancia actual. Esa importancia que me hace volver a tener miedo. Miedo a perder algo.... alguien.
couple, love, and boy image

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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