"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

miércoles, 5 de octubre de 2016

No soy Superman

Hubo un tiempo en el que quise ser Superman, al menos pretendía serlo, creía que podría.... o más bien algo tipo "quizás pueda pretender el suficiente tiempo antes de que se den cuenta".
Ahora te preguntarás "¿darse cuenta? ¿de qué?", a lo que yo te respondería con un suspiro y la mirada derrotada "de mi mentira".
Yo no soy Superman, no soy ningún héroe, no soy un gran hombre en mallas que pueda salvar a nadie... alguien que ni siquiera puede salvarse a si misma no puede salvar a nadie ¿no? Sin embargo lo creía, aún a veces lo sigo creyendo. Sin embargo hoy me doy cuenta de que me cansé de fingir que llevo esas mallas y que soy más fuerte que el mundo. No las tengo. No lo soy. Lloro, grito y me rompo como cualquiera.
Quería ser su Superman.... quería salvarle.... quería ser algo para él.... quería que él supiera que no estaba solo. Yo lo había estado, sabia lo que era estar en su lugar, perdido y destruido sin ser capaz de levantarse, por lo que intente hacerlo. Aunque ahora no puedo, aunque ya no sé si incluso no quiero. Me agote de exponerme a la kriptonita y de que Lex Lutor me torturara.  Esas mallas invisibles pesan demasiado muchas veces.
No soy Superman, pero hubo un tiempo que lo fui. La pregunta es ¿puedo volver a serlo? ¿puedo volver a hacerlo?

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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