"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Un perdón no resuelto.

Hace tiempo atrás, no mucho, pero suficiente quizás.... la jodí... lo pague. La jodí como todo el maldito mundo en este planeta. El problema es que antes, ahora... y quizás siempre este pecado me sea recriminado y castigado. Hoy me di cuenta de eso, la cuestión radica en que dudo querer eso, dudo poder aguantarlo.... no lo merezco, lo pague, ya pague mis actos. Así que si no es así, lo lamento, pero no puedo ni pienso seguir siendo castigada hasta la eternidad.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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