"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 6 de diciembre de 2016

Me equivoque

Hola amigo,
hoy vengo a hablarte para ayudarme a mi más que a ti, porque hoy tenía la imperiosa necesidad de recurrir a las palabras de mi teclado para sentirme otra vez yo.... porque ahora mismo no soy yo, solo soy ese manojo de sentimientos demasiado mezclados, de dolor demasiado latente y de ojos demasiado mojados. Ya sabes... he vuelto a ese demasiado que tanto conozco, ese que tu bien sabes y odias como yo.
Necesitaba simplemente hablar sin tapujos, sin necesidad de controlar mis lágrimas o de taparme la cara, necesitaba gritar y ser escuchada sin tener que hacerlo.
Vuelvo a caer en el abismo de la soledad, en esa adicción tan fácil y tan difícil que siempre me ayuda tanto como rompe. Quiero caer en mi vieja a amiga, cálida y fría que jamás me abandona. Mi querida y adorada soledad. Por ello, hoy recurro a ti.
Hola amigo, hoy te necesitaba, a ti detrás de la pantalla leyendo la desesperanza de esta niña perdida en el abismo. Me doy cuenta de que me pierdo constantemente, lo bueno o quizás no tanto, es que se volver... si vuelvo puedo perderme de nuevo... estos días pienso que quizás deba quedarme perdida para no volver a perderme. Creía haber mejorado, creía haber salido de esa mierda llamada depresión o lo que sea que tuviera.
Pero amigo.... como cientos de miles de veces, me equivoque.

PD: normalmente tras un tiempo reeleo mis entradas para revisar posibles fallos o aclararme la cabeza. Con esta sé que no es coherente o está perfectamente escrita, pero es una clara imagen de mi cabeza.
Besos, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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