"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

jueves, 12 de enero de 2017

Lo llamaban fobia... mientras yo a veces ni me atrevía a nombrarlo.

He sentido miedo irracional o desproporcionado, dicen que eso son las fobias. Si tienes claustrofobia temes los lugares cerrados "me voy a quedar sin oxígeno". Si tienes atazagorafobia temes ser olvidado "una vez me vaya nadie me recordará". Si tienes fobofobia temes al miedo "válgase la redundancia". Si tienes nictofobia temes la oscuridad "no hay luz, no hay luz". Cientos y miles de estúpidos miedos filofobia, glosofobia, tetrafobia, ornitofobia, homofobia, coulrofobia. Bueno.... quizás esta última no sea tan absurda ¿a quien le pueden gustar los payasos? Todo esta en nuestras mentes, creamos y manipulamos la realidad, lo que nuestros ojos nos muestran y enseñan pero creemos que la pared se cierra, que la araña mide cuatro metros, que una persona homosexual es menos que nosotros, o que el cuatro puede matarme. Días como hoy siento miedo irracional y desproporcionado, el pánico parece invadirme. ¿Me despedirán? ¿Qué será de mi? ¿Tengo el móvil encima? ¿Apague el horno? blah blah blah todas esas cosas que nos pasan a todos por la cabeza y aterrorizan durante instantes, a veces eternos. Yo los tengo de forma exagerada, de forma desproporcionada, de forma enfermiza. Solo las absurdeces que rozaban la psicosis maniática me hacían sobrellevar el pánico. Luego llego ella. Ella intentaba ayudarme. Ella intentó que las cosas pequeñas fuesen eso... pequeñas. Nova intento que el miedo no me obcecase. Sin embargo soy un animal de costumbres hasta el punto de lo patológico, ella se había convertido en una nueva incógnita en mi ecuación constante. Hoy no esta. Pasan los minutos y las horas en el reloj, he tomado dos cafés, su chocolate ahora esta frío y el pastel seco. Así que mientras veo la triste escena que compongo, mientras sudo más de lo normal...lo siento. Uno parecido. Uno distinto. Uno que no quiero sentir. Y aún así... lo único que puedo hacer es recordar un mes atrás.
- Me cansa tener miedo, me cansa pensar.... -digo casi asfixiado.-qué pasa si la pared se cierra y te quedas sin oxígeno, si sientes que un ave te puede contagiar una zoonosis, que la luz quema o que la falta de ella te ahoga.
Ella me mira con sus grandes ojos y con su sonrisa de sabiduría como si con ella pudiera arreglar cada uno de mis problemas.
-Solo recuerda cuantas veces sobreviviste a ello, cuantas veces tu mente te hizo sentir lo mismo sin que ellos estuvieran presentes. Recuerda que solo tú haces lo real irracional.-dijo como si nada antes de mojarse los labios en chocolate.
PD: hoy he recuperado entre examenes a una querida amiga que tenía un poco abandonada... lo siento. Pero bueno, esta es Nova, espero que la queráis tanto como yo (perdón amiga jaja)
Un beso enorme, la niña perdida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

Contacto

eldeseodenuncajamás@hotmail.com