"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

lunes, 27 de febrero de 2017

Tatakai

Hoy el cuerpo me pesaba, abrí los ojos y sentía la tristeza en cada poro de mi piel....
hoy era de esos días en los que levantarse de la cama resulta lo más difícil del día, en los que sientes que no puedes hacerlo, que tu cuerpo no es tuyo y solo necesitas volver a cerrar los ojos y despertar de nuevo.
Era uno de esos días en los que no sabes como actuar pues estas más perdido que de costumbre.
Tus músculos se sienten dormidos, parece que no controlas bien el movimiento de tu cuerpo, tu corazón tiene un nudo y tu garganta esta rasposa. Es como un mal resfriado del que sabes que ni la mejor inyección te curará.
En días como hoy solo me quedan dos opciones...
rendirme a la desesperación que supone sentirme así y dejarme consumir por dramático que suene....
o luchar, será difícil y el peso de mi propia mente intentará destrozarme, cada respiración puede llegar a ser un suplicio, cada pensamiento un cuchillo.... pero mientras me queden respiraciones... lucho.
Al final esa es la única opción, luchar.

2 comentarios:

  1. Hoy he tenido uno de esos días, y realmente es algo que nunca he podido expresar con palabras...Es exactamente como tu lo has escrito.
    Leerlo ha sido de gran ayuda para seguir luchando hoy.

    Un beso!

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    1. me alegra mucho escuchar esto.
      Un beso enorme!

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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