"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.”-Carlos Ruíz Zafón, El Juego del Ángel.

martes, 3 de octubre de 2017

Una yo que no sé si quiero ser, una yo que no sé si quiero dejar.

He vuelto a ser esa persona que se ríe y sonríe como si todo en este mundo fuera bien mientras por dentro vuelvo a sentir como me ahogo por momentos y quiero vomitar.
En los momentos de compañía mi cerebro desconecta y solo actuó.
En la soledad necesito la música para callar mi mente.
Siento la oscuridad acecharme en cada rincón.
Pero sé de lo absurdo de la tristeza, la inutilidad de la tortura, la pesadez del dolor. Sé que esto es solo la debilidad de mi forteleza. Sé que es necesario para seguir. Sé que si quiero sobrevivir debo abrazar el llanto, la soledad, la tristeza, la pesadez.
Quiero llorar.
Quiero gritar.
Quiero huir.
Al final es la misma historia de siempre...
...vuelvo a estar jodidamente perdida. 

2 comentarios:

  1. Es bueno perders creéme ya que reencontrase es una sensación maravillosa que nos da la vida por estar vivas

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    1. sí, es el precio a pagar por poder vivir en este mundo supongo. Muchas gracias, un beso enorme, la niña perdida.

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Desde hace mucho estoy condenada a una cárcel de palabras, en la que cada vez me hundo más. Mi alma tiene un precio, todo lo que soy son trocitos desperdigados, fragmentados, escondidos. Mis palabras se han convertido en los susurros de un pez sin lengua ¿los oyes?

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